La Presencia

Si tomamos conciencia del espacio tranquilo y de la presencia sencilla, surge una energía nueva. Cada momento es visto como lo que es. Sin evaluación, sin memoria, sin juicio, pero en la serenidad y la alegría tranquila. Es una conformidad con todo y nada. Vemos la belleza y la bondad de todas las cosas y las personas.
Tomarse la libertad de hacer nada, sino observar cómo todo sucede a través de nosotros. Igualmente podemos hacer nuestro trabajo, relacionarnos con la gente y seguir nuestras actividades diarias. Nada puede perturbar el ambiente tranquilo, el simple estar presente.

En esta simple presencia el amor es nuestro compañero silencioso.
El amor es lo que somos.