¿Por qué la meditación?

Porque es tiempo de ir hacia nuestro interior.

En el pasado la meditación fue a menudo rechazada  por ser algo "elevado", "esotérico" o "ajeno al mundo". Muchas personas asocian  con el término meditación un retiro del mundo, en el cual uno deja casa y  hogar, presenta su renuncia en el trabajo o emigra a la cordillera del Himalaya.

Esta connotación ya no es vigente hoy en dia. Desde el inicio del nuevo milenio todos hablan de meditación, esta ya no es un secreto. No pasa una semana sin cobertura en los medios de comunicación o sin nuevos conocimientos científicos sobre los beneficios y efectos de la misma.

No es de asombrarse: hoy en día meditan diariamente varios millones de personas en todo el mundo. Ellos han entendido que nuestro galopante día a día, en el cual estamos disponibles a toda hora, requiere que hagamos algo para una mente y un cuerpo sanos.

La buena nueva: Podemos hacer algo de forma autosuficiente,  independientemente de la profesión, estatus social, o afiliación a religiones, grupos o asociasiones. Y para ello no es necesario poner nuestra vida patas arriba.

¿Por qué la meditación? Porque la paz de la mente y la felicidad no vienen por medio de un aumento salarial, un coche novedoso, una relación nueva o unas vacaciones maravillosas. Todo lo que esperamos encontrar en el exterior no rinde los resultados deseados - al menos no a largo plazo. En el momento en que comprendemos esto o lo vivimos, sabemos que la felicidad, la fuerza y el éxito sólo puedan nacer de nosotros mismos. Es hora de pasar a nuestro interior.

Justo aquí es donde comienza la meditación. La meditación aporta una mente más sana, un cuerpo más sano y un mayor aprovechamiento de nuestro potencial humano. Todo lo que necesita es una deliberada atención propia.

La meditación es un instrumento mediante el cual el hombre puede cobrar ánimos, la claridad, la relajación y el autoconocimiento. Proporciona un descanso en el flujo de la mente siempre activa.

Las personas que empiezan a practicar meditación notan después de sólo poco tiempo, que pueden concentrarse durante un lapso mayor de tiempo y que se hacen más resistentes. Resienten su vida cotidiana con todas sus obligaciones de forma menos estresante y son cada vez más capaces de enfrentar los retos con viveza, alegría y serenidad.