Las técnicas de meditación

La Meditación Activa

Las meditaciones activas contribuyen a la reducción del estrés a nivel físico y emocional y por lo tanto posibilitan más espacio para la presencia conciente.

Las técnicas de meditación activa incluyen en sus estructuras ejercicios de atención, que inicialmente traen atención y vivacidad al cuerpo. Esto puede ser, por ejemplo, mover el cuerpo, correr sin avanzar, tararear etc. Los ejercicios relajan el cuerpo, lo vuelven más vivo y conducen, a través de la percepción de la vitalidad, a una presencia tranquila. Las meditaciones activas pueden ser practicadas en cualquier momento y por todos y son ideales para principiantes y avanzados.


La meditación en silencio

Existen diferentes tipos de meditación silenciosa. La meditación concentrativa, como la meditación Vipassana o Zen, en donde nos concentramos en un punto (por ejemplo, un objeto o la respiración), sin dejar que la mente divague.

Otro tipo de meditación silenciosa es la de la presencia despierta. No se orienta hacia objetos, pero se centra en el estado de alerta y la claridad de la mente. Todos los fenómenos (pensamientos, sentimientos, etc.), que van y vienen durante la presencia son percibidos de manera indiferente.

La práctica de estas técnicas no necesariamente requiere de conocimientos previos, pero se practica mejor, cuando al estar sentados en silencio, no surgen incomodidades físicas u oleadas continuas de pensamientos.


Meditaciones interactivas

Las meditaciones interactivas, también llamadas Social Meditations, están diseñadas para percibir el movimiento y la forma de sentimientos y emociones que surgen cuando nos encontramos con otras personas. Las técnicas están estructuradas de tal manera que conscientemente entramos en diferentes estados emocionales, nos percibimos en ellas y las mostramos a otras personas de forma abierta y honesta. Esto tiene un efecto muy saludable y transformador.

De esta transformación se genera claridad – reconocemos como nosotros mismos, en nuestra relacion diaria con otras personas, nos impedimos vivir y comunicar nuestras necesidades. La claridad siempre nos permite actuar conscientemente por medio de nuestra individualidad. Nacen la confianza en sí mismo, la compasión y la solidaridad.

La práctica de estas técnicas requiere conocimientos previos en meditaciones activas o silenciosas, o bien experiencias en trabajo emocional.